La misión de REAS Euskadi

Promover modelos y prácticas económicas alternativas que pongan la vida en el centro

La misión de REAS Euskadi es contribuir al desarrollo efectivo de la Economía Social y Solidaria (ESS), entendida como medio –y no como fin– al servicio del bienestar de las personas y las comunidades, desde la conexión responsable y el cuidado del entorno natural, para la cohesión social y la sostenibilidad de la vida.

Promover la construcción de un movimiento económico socialmente transformador, tanto a nivel local como global, compuesto por empresas y entidades que a través de su oferta de productos y servicios posibilitan una mayor soberanía comunitaria en todos los ámbitos de la vida (alimentaria, energética, tecnológica, financiera, cultural…), constituyéndose en una firme alternativa al modelo imperante de producción, comercio y consumo.

Y hacerlo como red de representación colectiva que persigue el fortalecimiento y el mayor reconocimiento posible de la ESS y de su tejido económico productivo en la Comunidad Autónoma Vasca.

La visión de REAS Euskadi

Un movimiento con mayor incidencia social transformadora.
Un tejido productivo más rico y consolidado.
Una red más abierta, diversa, equilibrada y conectada.
Una organización más habitable y corresponsable.

La visión de REAS Euskadi en 2025 es la de una red con una creciente capacidad de incidencia social transformadora, que ha sabido hacer extensiva la Economía Social y Solidaria (ESS) a capas más amplias de la sociedad

Una red que contribuye a construir y consolidar prácticas económicas alternativas dentro de un Mercado Social cada vez más rico, fomentando el Emprendimiento ESS, la intercooperación y la apuesta por sectores estratégicos y ámbitos emergentes, así como la incidencia y relación con el sistema educativo. Una red que desarrolla instrumentos propios al servicio del análisis, la mejora, el fortalecimiento, la visibilización y la puesta en valor de sus entidades socias, de la propia red y de la ESS en general.

Una red cada día más abierta, amplia, diversa y equilibrada en cuanto a sectores de actividad, tipología de organizaciones y representación territorial. Una red que ha mejorado significativamente su capacidad de articulación colectiva, desde un importante aumento del sentimiento de pertenencia y una implicación cada vez más corresponsable, posibilitada a través de herramientas y procedimientos efectivos de participación y trabajo distribuido. Una red que ha promovido, desarrollado y difundido una propuesta propia de construcción de organizaciones habitables y sostenibles, que incorporan en su gestión las prácticas feministas y ecologistas.

Una red que ha optimizado sus alianzas y la cooperación con otras redes y agentes locales, supraterritoriales e internacionales de la Economía Social y ha mejorado su interlocución con instituciones públicas, agentes económicos y movimientos sociales y políticos, aumentando su influencia en la promoción y desarrollo de políticas públicas e iniciativas ciudadanas a favor de la ESS y del cambio social.

Los principios éticos de la ESS

La ESS se rige en su desarrollo, para definir sus modelos, sistemas y prácticas de gobernanza, producción, distribución y consumo, en seis fundamentos que se recogen en la Carta de principios de la Economía Social y Solidaria:
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  1. Equidad. Una sociedad equitativa es aquella donde todas las personas se reconocen como iguales en dignidad, derechos y posibilidades, asumiendo y respetando las diferencias existentes entre ellas.
  2. Trabajo. El trabajo es mucho más que un empleo o una ocupación (remunerada o no) para la producción de bienes y servicios necesarios para el bienestar, así como las tareas reproductivas y debe permitir el desarrollo de las capacidades de las personas.
  3. Sostenibilidad ambiental. Toda nuestra actividad social y económica está relacionada con la naturaleza, por ello nuestra alianza con ella y el reconocimiento de sus derechos es nuestro punto de partida.
  4. Cooperación. La ESS está basada en una práctica participativa y democrática que fomenta el aprendizaje colaborativo y el trabajo cooperativo.
  5. Sin fines lucrativos. Nuestros balances tienen en cuenta, además de los resultados económicos, el impacto de nuestra actividad en el entorno, las personas y el medioambiente, destinando los posibles beneficios a la mejora o ampliación de la actividad o a otras iniciativas solidarias de interés general.
  6. Compromiso con el entorno. Nuestro compromiso con el entorno se traduce en la cooperación con otras organizaciones y redes como camino para que experiencias solidarias concretas puedan generar modelos, sistemas y prácticas socioeconómicas alternativas.

Pero la ESS es una realidad en pleno desarrollo y sus principios van evolucionando, matizándose y sofisticándose. Por eso, uno de los retos desde REAS Red de Redes es revisar esta carta de principios, poniendo un mayor acento por ejemplo, en todo lo que tiene que ver con incorporar las visiones feminista y ecologista, con poner en el centro la sostenibilidad de la vida, con aprender de las epistemologías y prácticas del Sur y del Buen Vivir.