16/02/2026
Categorías
Otras REAS Euskadi

Crónica de la Asamblea Extraordinaria · 13 de febrero · Bilbao

El viernes 13 de febrero, en el Centro Cívico La Bolsa de Bilbao, alrededor de 70 personas nos reunimos para celebrar la Asamblea Extraordinaria de REAS Euskadi. Una mañana de invierno que, sin embargo, tuvo algo de primavera: ganas de ordenar, de decidir y de imaginar juntas.

Porque esta no fue una asamblea cualquiera. Fue una de esas citas en las que la red se detiene, se observa y se pregunta hacia dónde quiere ir.


Un marco para sostener lo que somos

Uno de los momentos centrales fue la aprobación del nuevo Marco Ético. No como un trámite formal, sino como un ejercicio de coherencia colectiva.

Hablar de código ético, de gestión de conflictos o de reglamento interno puede sonar técnico. Pero lo que estaba en juego era otra cosa: cómo nos cuidamos, cómo tomamos decisiones, cómo sostenemos las tensiones inevitables en cualquier proyecto colectivo.

Durante meses se ha trabajado en estos documentos, escuchando, revisando, afinando. La asamblea fue el punto de llegada —y al mismo tiempo de partida— de ese proceso. Se votó a mano alzada, con la serenidad de quien sabe que detrás hay conversación previa y voluntad compartida.

Más que aprobar textos, aprobamos una forma de ser y hacer red.


El espejo: lo que el mercado nos devuelve

También nos miramos desde fuera. Presentamos los resultados de una investigación que nos permite entender mejor cómo se perciben los valores que defendemos y qué lugar ocupamos en el imaginario colectivo.

La sensación fue ambivalente: por un lado, confirmamos que los valores de la Economía Social y Solidaria conectan; por otro, constatamos que todavía tenemos camino por recorrer para que nuestra red sea reconocida como referente.

Lejos de desanimar, este contraste nos dio foco. Si el contexto es fértil, toca sembrar mejor. Si el terreno es favorable, toca organizarnos con más intención.


Imaginar el REAS de dentro de ocho años

La parte más viva de la mañana llegó cuando dejamos los PowerPoints a un lado y nos pusimos a imaginar.

Cada persona recibió una pregunta sencilla y enorme:

¿Dónde te gustaría que estuviera REAS Euskadi dentro de 8 años?

A partir de ahí, trabajamos en grupos. Hablamos del Mercado Social, de cómo fortalecer la red desde dentro, de cómo enredarnos mejor con otras y de cómo ampliar la mirada hacia nuevos ámbitos y nuevas personas.

No hubo grandes discursos finales. Hubo tarjetas, ideas, intuiciones y preguntas abiertas. Y quizá eso fue lo más valioso: no cerrar, sino abrir.

Pensar qué debemos seguir haciendo, qué podemos dejar atrás, qué necesitamos aclarar y qué nos atrevemos a probar.


Una red que no se conforma

La asamblea terminó con la sensación de que REAS Euskadi está en movimiento. Que no se limita a gestionar lo que ya existe, sino que se cuestiona, se actualiza y se proyecta.

En tiempos de incertidumbre, dedicar una mañana a hablar de ética, de estrategia y de futuro compartido no es poca cosa. Es una declaración de intenciones.

Somos red. Y eso implica algo más que sumar entidades: implica sostener un proyecto común, revisarlo y volver a elegirlo.

El viernes 13 lo volvimos a elegir. ❤️