27/04/2026
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Comercio justo Ekonopolo Finanzas éticas REAS Euskadi

Más de 40 personas se acercaron a Ekonopolo para participar en una experiencia diferente: una cata que combinó vino, chocolate y reflexión crítica sobre el sistema económico. Una propuesta que, lejos de quedarse en lo gastronómico, activó los cinco sentidos para entender —y sentir— qué hay detrás de los productos que consumimos.

De la mano de Oikocredit, nos adentramos en el universo del comercio justo y las finanzas éticas, conectando cada sabor con su impacto social, ambiental y económico. Porque sí: lo que elegimos consumir también es una forma de hacer economía.

La sesión arrancó situando el marco de la Economía Social y Solidaria y sus principios, para después aterrizar en casos concretos vinculados al cacao y al vino. Durante la cata, se exploraron aspectos como el aroma, el sabor o la textura, pero también cuestiones menos visibles: las condiciones de producción, el impacto del cambio climático en cultivos como el cacao o realidades tan duras como el trabajo infantil en las plantaciones.

Uno de los momentos clave fue conocer experiencias como la de CONACADO en República Dominicana, una red de miles de pequeños productores organizados que demuestran que otra forma de producir y comercializar es posible. O iniciativas como la cooperativa Manduvirá en Paraguay o proyectos de inserción sociolaboral vinculados a la producción de vino, que ponen rostro a una economía más justa y democrática.

La cata permitió además experimentar maridajes que no solo funcionaban en boca, sino también en valores: chocolates de comercio justo combinados con vinos elaborados desde modelos cooperativos o con impacto social. Una forma directa de entender cómo el consumo responsable puede ser también una experiencia placentera.

En definitiva, una actividad que cumplió con creces su objetivo: generar conciencia desde lo sensorial, abrir conversaciones y demostrar que las finanzas éticas y el comercio justo no son conceptos abstractos, sino prácticas cotidianas que están —literalmente— al alcance de nuestra mano.

Seguimos creando espacios donde la Economía Social y Solidaria se vive, se comparte… y también se saborea.